domingo, 9 de octubre de 2011

Era domingo por la mañana, me puse a pensar.
La verdad es que no sabía nada de él desde el viernes por la mañana cuando dejamos de hablar por whatsapp porque mi profesora entraba en clase.


Tenía el móvil a mi derecha, lo cogí y simplemente por curiosidad vi su última conexión.
Última conexión: 11:49, eran las 11:51, no me atreví a decirle nada, no se porque.
Volví a dejar el móvil en su sitio para ponerme a estudiar.
PLIN! Al cabo de 15 minutos sonó. Lo sabía, sabía que tarde o temprano me hablaría. Cogí el móvil contento. Abrí las conversaciones y no era él. Me sentí algo decepcionado; pero me decidí a hablarle, su última conexión había cambiado a las 12:30 y eran y treinta y siete.
Le saludé con un Hola, sin exageraciones ni admiraciones para que supiera que me pasaba algo.


La mañana transcurrió, eran las 15:00, hora de comer y aún no sabía nada suyo. Me estaba empezando a enfadar. Siempre suele contestarme, aunque tarde en hacerlo, pero siempre contesta.
Antes de irme a la cocina a comer puse un, ¿Estás?, pues su última conexión era las 14:59.
Comí algo extraño y pensativo; además de que en casa las cosas tampoco iban todo lo mejor posible.
Terminé y me dirigí a mi habitación ni siquiera vi el móvil y me puse a componer. Era lo que más me apetecía en ese momento.
Entró mi hermano en mi habitación llamando a la puerta, pero como no lo escuché entró sin más; él también llevaba su guitarra en la mano y se unió a mi. 
Nos miramos. La verdad es que me gustaba esa complicidad que tenía con él.
Otro PLIN hizo que dejase esos pensamientos a un lado. Cogí mi móvil y no se porque sabía que esta vez él tampoco sería.
Y llevaba razón. Él no fue.


Era domingo, y los domingos digamos que no me gustan. No sabía que hacer. Nadie salía, todos estaban estudiando. Quizás mas tarde saldría a dar un vuelta yo solo.


Dieron las 22:00 h. Al final no salí, me quedé en casa matando el tiempo estudiando y pensando en mis cosas.
No estaba muy cansado pero tampoco tenía ganas de estar con el móvil; así que lo dejé y me puse en el ordenador viendo grabaciones y todas las cosas que tenía guardadas allí.
Tampoco estaba inspirado y me fui a la cama. Era pronto, pero me daba igual.


Sonó el maldito despertador al día siguiente. 
Me vestí, desayuné, guardé las cosas en el bolso, metí mi pesado portátil y salí de casa. 


9:01. Iba bien de tiempo, el autobús vino a su hora, no había mucho atasco así que no me preocupé.


Me vibró el móvil.
-Eeeeh, me pasé por un minuto- (eran las 9:10)
-Jajaja, no te preocupes tío- le dije yo.
Me alegré de que me hablase y de que aun pese a la distancia que nos separa se acuerde de mi cuando ve el reloj.
No pude evitar preguntarle porque no me había hablado antes y me contó un montón de cosas.
La verdad es que me las tome a excusas, pero no se. No sabía que pensar.


En aquel momento me daba igual, solo quería hablar con él y contarnos todas las cosas que habían pasado desde el viernes por la mañana cuando mi profesora entró en clase.


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