miércoles, 21 de septiembre de 2011

Acabo de terminar de ver una película. Muy bonita, por cierto.


Estos días están siendo raros, muy raros. Mientras los colegios privados y los concertados llevaban una semana ya de clase, el lunes 19, era mi primer día. 
Fue mi primer contacto con el instituto después de haber pasado horas y horas allí el curso pasado; entre exámenes y pasillos llenos de gente, retomaba esa rutina.
Las clases de bachillerato están en la segunda plata junto con los departamentos de los profesores y las clases de primero y segundo de la E.S.O. La verdad es que mi clase esta alejada de todo aquello, y me alegro.


Ya todo empieza, un curso nuevo, una clase nueva, unos profesores nuevos, y quien sabe qué más cosas nuevas.
El frío madrugador acompaña mis caminos por la mañana temprano. Cuando vas por la calle, ves a padres y madres con traje y corbata dejando a sus hijos en el autobús que les llevará a sus respectivos colegios. 


En eso tenemos todos algo en común, hemos empezado, el trabajo ya está aquí, y habrá que ir a por él.


Espero tener un buen curso, y eso solo depende de mi.


VAMOS A POR ÉL.






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