domingo, 12 de febrero de 2012

CINCO

Se dirige serena y segura hacia su casa. Dejándose acariciar por la agradable brisa; sin pensar ya en nada; con esa felicidad y esa tranquilidad que en ocasiones te arrollan y te hacen sentir bien, en el centro de todo, sin envidias celos o preocupaciones, sin saber de dónde procede esa especie de equilibrio cuya perfección te hace temer, hasta el mero hecho de pronunciarlo.
Te sorprende hasta que punto puede ser rara y difícil esa delicadísima y mágica armonía en la que tu mundo parece sonar de repente de la manera adecuada.


Son instantes, instantes que deberían vivirse en profundidad porque son inusuales.





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